La Horda Sangrienta - Capítulo 1

 

Capítulo 1. Alianzas inesperadas.

 

            Si hubieran podido escoger, puede que jamás se hubieran unido.

          Si hubieran podido escoger, probablemente habrían elegido otros compañeros de viaje, puesto que nadie en su sano juicio haría negocios con un sabio charlatán, un pirata mentiroso, una bárbara iracunda, una cazadora solitaria y un nómada sin conocimiento del lenguaje local.

          Pero los Dioses son caprichosos y no se puede luchar contra el destino.

          Y así acabaron juntos este variopinto grupo de aventureros y buscavidas. Cada uno con su propio objetivo, pero todos con la misma misión: encontrar a Kruhonos, La Muerte Viviente, Señor de la Horda Sangrienta.

 

            La misión era sencilla. O no tanto. Porque... ¿cómo buscas a un cadáver? Al menos eso se suponía que debía ser Kruhonos.

            Según todas las historias que contaban sobre él y su Horda Sangrienta, fue derrotado en Shem. Incluso mostraron su brazo amputado. Pero, al parecer, no todo era como habían contado, ya que el cuerpo de Kruhonos no apareció.

            Y de ahí la misión en la que se embarcaron el sabio Galanus Tiberius, el contramaestre pirata Lope de Torres, la guerrera bárbara Ulrika de Vanheim, la guardia fronteriza Lyra y el nómada Erketai, respondiendo al llamamiento de búsqueda de información sobre el paradero de Kruhonos.

            Juntos se embarcaron rumbo a Scorph, al sur de Estigia, y una vez allí... comenzó la pesadilla.

            Se encontraron calles desiertas y cubiertas de ríos de sangre que circulaba rumbo al centro de la ciudad. Pintadas en las paredes con runas extrañas. Guerreros enloquecidos con ansia de matar.

            Y, lo más escalofriante de todo, cuando alguien era herido o moría, la sangre flotaba y se unía a los ríos del suelo.

            Pero, a pesar de las adversidades, consiguieron abrirse paso hasta el antiguo templo de la ciudad.

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