La Horda Sangrienta - Epílogo de Lope (y María) de Torres
Epílogo – Lope (y María) de Torres Cruzó el mundo. Abatió demonios. Luchó y sangró hasta rozar la muerte. Pero todo sacrificio tuvo un propósito. Al final, la salvó. El viaje de vuelta a Zingara fue complicado. No porque los caminos fueran peligrosos ni porque el tiempo les fuera adverso. El verdadero problema eran los silencios entre ambos. Al ver a su hermana sumida en aquel estado de semiletargo, consecuencia de haber extraído de su cuerpo el fragmento de esencia de Kruhonos, Lope se sentía completamente perdido. Su piel, antes del color de la canela, se había vuelto pálida; sus vivos ojos verdes ahora parecían apagados. Por primera vez en su vida, el parlanchín pirata no sabía qué decir. Intentaba abrazarla para transmitirle algo de calor, pero María rehuía cualquier contacto, como un animal maltratado. Y, pensándolo bien, eso era exactamente en lo que la habían convertido. Los días fueron pasando y, poco a poco, María comenzó a ...




